sábado 21 de noviembre de 2009

Milagrito damor

Hoy vayas donde vayas
el viento lo tenés en contra.
Y sabés bien que mañana
no cambia la pelota.
Y si tropezás vas a caída,
y cada día tropezás.
Pero sonreís todavía
con ganitas de algo más.


Porque: el hambre fuerte pasa incluso cuando no hay qué comer. Milagrito.

jueves 19 de noviembre de 2009

Franca yubarta azul

Que cada cosa trae en sí misma la esencia de su entorno, su ambiente, su hábitat y su pasado no hay duda. Lo que tengo en manos es un caracol marino, no hay duda (tampoco hay duda). Un caracol muy deforme, pero caracol marino en fin. Visto desde arriba se ve (y todos coinciden) un pie. Un pie de hombre rana, largo, con dedos palmeados y con membranas entre ellos. Un pie de hombre rana cubierto de fango. Visto de costado (de un costado) se ve una ballena (probablemente una yubarta, llena de esos cascarones que las cubren) retorciéndose, como con dolor de estómago (¡y qué estómago!). Vista del otro lado es una foca reposando al sol, que mira al espectador con duda, sin saber si agredirlo o pedirle mimos.
En definitiva: pata anfibia, ballena yubarta o franca y foca al sol. Todo agua, todo mar, de donde vino mi caracola deforme. ¿Y qué dije yo en un principio? Que cada cosa trae en sí la esencia de su entorno y su pasado.
¿Cuándo conociste, caracolito mío, una ballena, un hombre rana y una foca perezosa? ¿Cómo fueron esos encuentros? ¿Los viste tú mientras te ignoraban, pequeña caracola en el lecho inmenso del océano, o te contaron de ellos otros peces, sirenas, anguilas o tritones? ¿Cuándo fue? ¡Cuéntame, caracol mendigo! Cuéntame... por favor, cuéntame cómo fue, que estoy vacío de anécdotas y escribo sólo mermeladas...

miércoles 18 de noviembre de 2009

Verde y celeste

El msn. O windows live messenger, da igual. Ponés tu mail, tu contraseña (o muy boba o muy complicada o una cosa intermedia, otra no queda). Hacés click sobre Iniciar o apretás enter directamente. ¿Y qué pasa a continuación? Dos tipitos, uno celeste y otro verde (nunca supe cuál es la chica de esos dos), empiezan a girar. No tienen cara pero es OBVIO que se están mirando uno al otro. Y giran, giran, giran. Si tenés buen internet, tres vueltas y estás conectado, listo no los ves más. Si estás a la noche y anda lento, los ves dar como quince vueltas incluso. Siempre a la misma distancia, nariz con nariz casi, magnéticos, girando.
Me exasperan. Nunca chapan. Siempre pegaditos y mirándose, pero ni un piquito. Giles.

domingo 15 de noviembre de 2009

Coleccionables

Ratonera.

Escoba mojada

Vi a Sofía sin quererlo. Ella estaba inmóvil, con la escoba en la mano, detenida en un instante de su labor. Con la otra mano se tapaba la boca. Y lloraba, los hilos de lágrimas bajaban por las mejillas que se ponían rojas y recorrían los pliegues de la mano y los dedos. Una hilera se metía por debajo de la manga hacia el codo y la otra goteaba sobre el montoncito de polvo acumulado. Era una imagen desoladora verla a Sofía ahí quieta, llorando, creyendo que nadie la veía.
Pensé inmediatamente que se debía a Nico. ¿Lloraba por haber dejado a Nico? No, ya la había visto llorando por lo de Nico y estaba seguro de que no era sólo por Nico. También podía ser por el miedo que sintió el otro sábado cuando se enteró que la casa de su hermana en Formosa se incendió y la impotencia que tuvo al no poder hacer ni saber nada más. Debían ser esas dos cosas juntas, y tal vez lloraba también porque era el viernes 15 y hacía un mes se había muerto su perra Bernanda. Pequeñas cosas, pequeñitas. Seguro entre esas lágrimas estaba también el 5 que se sacó en Sociedad y Estado (típica angustia de traga) y la pelea que tuvo con la profesora de Química. Y podía haber muchas otras cosas: Sofía sólo contaba los problemas que más le afectaban, y otros mil se los tragaba ella sola, esperando que sus jugos gástricos disolvieran todo. Pero no era así. Ahora que la veía llorando quietita con la escoba en la mano y tapándose la boca, muerta de dolor, era obrio que no era así.
Me acerqué y la abracé. ¿Qué te pasa, Sofi?, le pregunté. Me pegué en un diente con la punta de la escoba, me dijo. Pero bueno, yo seguí abrazándola para no quedar como pelotudo.


School Rumble, Bokura ga ita, Lovely complex, hasta Ouran High School Host Club demuestran, junto con la vida diaria, que no hacen falta mil amores para perder completamente la cabeza. Basta uno y medio.

viernes 13 de noviembre de 2009

Sabarabadija

ST: 31.1 °C
Vis: 10 km
Hr: 60 %
P: 1002.9 hPa
Vie: Norte 13 km/h

No entiendo bien todo esto, pero días como hoy no acuso de nudismo ni a las viejas gordas.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Nomás la soledad

Si me demoré mucho en volver a postear jodansé. Era la entrada nº 400, y el 400 es de esos que dicen que hay un antes y un después, como con todos los números. Ahora lo difícil de determinar es ese después. El anterior está claro que es 399,(9 periódico), ¿pero y el después? No importa que sea 400,0...01 siempre vas a poder meter un 0 mas antes de ese uno, y ahí cagaste.
[Aunque el buen observador notará que este mes el contador de entradas está fallado: le restó dos. Y quién sabe si algún mes anterior, de esos más productivos, no sucedió algo similar. Pero en fin, acá figuran 400 y punto.] Ahora pasaré a la entrada sumamente interesante y reflexiva que me tuvo varios días sin dormir:

-Parece que es así nomás -dijo el vagabundo, como de costumbre, ofreciéndome un pañuelo descartable tan sucio que decidí ignorarlo como si las lágrimas no me dejaran ni verlo-. Es así nomás -repitió-: la soledad no siempre tiene remedio.